
Evaluamos proyectos y contratos en los que la lógica económica no puede separarse de la estructura jurídica, operativa y financiera.
El valor surge de entender bien cómo funciona el negocio: qué derechos y obligaciones lo ordenan, cómo se generan los ingresos, qué costos lo sostienen y qué riesgos pueden alterar sus resultados.
A partir de ahí construimos un modelo útil para evaluar escenarios, medir sensibilidad y respaldar decisiones de inversión con mayor consistencia.
No se usa solo para decidir una inversión. También entra cuando hay que ponerle valor a una empresa, comparar alternativas o tomar decisiones con impacto económico relevante.
Cuando hay que definir un rango de valor para negociar una operación o evaluar una oportunidad.
Cuando hace falta comparar valores relativos, ordenar participaciones o discutir condiciones de integración.
Cuando la decisión pasa por entender si el retorno esperado justifica el riesgo y el capital comprometido.
Cuando hay que evaluar si el precio, los flujos esperados y las obligaciones asociadas tienen sentido económico.
Cuando el valor depende de cláusulas, inversiones, ingresos regulados, costos y riesgos distribuidos en el tiempo.
Cuando hay que comparar alternativas y medir su impacto económico antes de decidir.
Cómo abordamos cada valuación, desde la comprensión del proyecto hasta la construcción de una base útil para decidir.
Primero ordenamos la lógica económica del proyecto: contrato, ingresos, costos, inversión, riesgos y restricciones relevantes.
Después estructuramos las variables que realmente explican el valor: demanda, tarifas, costos, cronogramas, financiamiento y sensibilidad.
El objetivo final no es solo obtener un número, sino entender qué explica el valor, qué variables lo mueven y cómo cambian las decisiones bajo distintos escenarios.
Una valuación sólida no empieza en la tasa de descuento. Empieza por entender cómo funciona económicamente el proyecto. Cada etapa construye sobre la anterior.
Toda valuación empieza por entender qué se está valuando. La estructura legal, contractual y regulatoria define derechos, obligaciones, plazos, restricciones y mecanismos de ajuste que impactan directamente en el valor.
Modelar ingresos, costos o inversiones sin haber entendido primero el marco legal y contractual que ordena el negocio.

Un ejemplo del tipo de proyecto que abordamos y cómo se aplica nuestra metodología.
Concesión de infraestructura vial con plazo contractual extendido, esquema regulatorio con revisiones tarifarias periódicas y obligaciones de inversión progresiva vinculadas a umbrales de tráfico.
Se modeló la estructura completa del proyecto partiendo del contrato: ingresos por peaje segmentados por categoría vehicular, costos operativos con indexación diferenciada, cronograma de inversiones obligatorias y estructura de financiamiento con restricciones de covenants.
Sensibilidad de ingresos a demanda vehicular y mecanismos de actualización tarifaria
Cronograma de desembolsos de capital exigidos por el contrato de concesión
Mantenimiento rutinario, extraordinario e indexación frente a inflación y salarios
Estructura de deuda, costo financiero y restricciones contractuales del repago
La sensibilidad del valor a los supuestos de tráfico resultó significativamente mayor que la sensibilidad a la tasa de descuento, confirmando que el riesgo principal no estaba en el costo de capital sino en la proyección de demanda.
El modelo permitió identificar los rangos de valor bajo distintos escenarios de tráfico y reformular supuestos clave que modificaron la lectura del proyecto en más de un 15% respecto a la estimación inicial.
Coordinemos una reunión para conversar sobre la valuación del proyecto, sus supuestos clave y la mejor forma de estructurar el análisis.